Liderazgo co inspirador: Un camino hacia organizaciones éticamente sustentables


Las condiciones y capacidades necesarias, para que una organización se conduzca de manera ética y responsable en todas las dimensiones de sus actividades; es fundamental para conservar su subsistencia en el mercado. Este es un hecho del que las organizaciones se hacen cada vez más conscientes, al igual de que su manera de dirigir y concebir los distintos tipos de asuntos organizacionales, es relevante en su crecimiento. La orientación hacia la ganancia, el poder y el éxito, desde una actitud fundamentalmente no-ética, lleva a consecuencias negativas, imprevistos, y destrucción de la armonía en la convivencia. El primer paso para salir de esta situación, requiere un cambio fundamental de mentalidad, y acceder a un poderoso recurso interno, que es nuestra capacidad para reflexionar sobre lo que hacemos o dejamos de hacer. Reflexionar nos permite escoger qué queremos conservar, y encontrar qué hacer para ello.

Mirando detenidamente hacia el interior de nuestras organizaciones, en medio de un mundo cambiante y competitivo; podemos observar que es esencial lograr los objetivos desde una perspectiva co inspiradora, es decir, dentro de una visión de responsabilidades compartidas en la realización de un proyecto común a todos sus miembros.

Desde este enfoque, los líderes tienen un rol determinante; pues son ellos quienes mueven a las personas a través de relaciones, ya sean disonantes o resonantes.

Las relaciones resonantes ocurren cuando el líder y su equipo, están en sintonía con la visión empresarial y comparten la experiencia de cómo pueden inspirarse para cambiar e inspirar el cambio en los demás.

¿Qué orientación debe tomar el liderazgo para llevar a su equipo al deseo de actuar, generando continuamente una reflexión y reacción en todas las dimensiones de las operaciones de la organización?

Creemos , que a través de un vínculo de relación, cimentado en la inteligencia emocional, que busque nutrir e inspirar el aprendizaje y cambios en ellos mismos y en los demás.

60 años de investigación científica han demostrado que nuestras fisiologías se entrelazan, y que el diseño de circuito abierto en nuestro sistema límbico, permite a otras personas cambiar nuestra propia fisiología y por tanto nuestras emociones. Las personas transmitimos señales que pueden alterar o beneficiar las funciones cardiovasculares, los ritmos del sueño e incluso las funciones inmunitarias dentro del cuerpo de otras personas. En función a ello, no es de extrañar que la inteligencia emocional en una organización, sea como la electricidad a través de los cables, para ser más específicos, que el estado de ánimo, actitudes y conductas de los líderes es contagioso, y se propaga rápida e inexorablemente por todo el entorno. Los bajos niveles de inteligencia emocional, crean climas de miedo y ansiedad, pues un líder malhumorado, grosero y coercitivo crea una organización tóxica, llena de personas negativas, que ignoran las oportunidades, mientras que los altos niveles de inteligencia emocional propician lideres optimistas e inspiradores, y crean climas en los que florece el intercambio de información, la confianza, la toma de riesgos saludables y el aprendizaje.

En el desarrollo de las tendencias más recientes en materia de liderazgo, quisiera destacar el enfoque presentado por Peter Senge, quien plantea la distinción de tres capacidades fundamentales en un líder, para impulsar organizaciones éticas y sustentables :

La primera es, crear soluciones eficientes más allá de solo reaccionar a los retos y problemas, el líder debe contar con una preparación integral de conocimientos, experiencias, y recursos internos, que le permitan potenciar las habilidades críticas de su equipo de trabajo, y explorar alternativas innovadoras y eficientes, para en conjunto brindar soluciones a los retos y objetivos del negocio.

La segunda se enfoca en colaborar desde la genuinidad al desarrollo de su equipo, en interesarse de una manera sentida en el ser, y en las necesidades de cada miembro de su equipo, proporcionar las herramientas y apoyo necesario, para que ellos desarrollen sus actividades y robustezcan las habilidades que les permitan crecer y aportar en la organización.

Y en tercer lugar, conectar a las personas con el ADN generativo de la empresa, siendo el conector principal, que el líder funja como un modelo de referencia para su equipo.

Cuando una organización, fundamenta su liderazgo en estos tres pilares; apunta más allá de distinciones formales que se refieren a posiciones de autoridad jerárquica, y el liderazgo atraviesa el umbral del individualismo, pues demanda involucrar a las personas en todos los niveles, para que asuman la responsabilidad de construir las capacidades de la organización y operar como una empresa ética y sustentable.

Es importante resaltar, que todos los seres humanos somos inteligentes, y que dentro de una organización, lo más probable es que todos deseemos hacer bien nuestras labores y cumplir nuestros compromisos; pues es una constante en el ser humano, colaborar y respetar, cuando nos sentimos respetados; actuar de forma ética y colaborativa, si sentimos que honestamente somos integrados y formamos parte de un proyecto en común. Por ello, el liderazgo Co inspirativo, parece ser un modelo retador, para que las organizaciones del futuro, fundamenten su competitividad y sustentabilidad .


Y usted ¿qué opina sobre el liderazgo orientado hacia el florecimiento humano? Comparta sus aportes y comentarios.



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